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Su
empresa debe aprender a lidiar con toda
clase de público y si son complicados no
los considere un problema, sino como un
cliente que necesita trato especial.
Agresivos, indecisos y desconfiados. Así
se comportan algunos clientes 'difíciles' y
la empresa debe estar preparada para
atenderlos. La clave no está en alejarlos
del negocio, sino en entregarles un servicio
que los satisfaga y los deje contentos.
Según
recomienda el diario Las últimas noticias,
este tipo de público no debe ser
considerado como un problema, sino como un
cliente diferente al cual hay que abordar
correctamente para no perderlo.
Por
ejemplo, en el caso de clientes agresivos
-muy exigente y, por lo general,
insatisfecho- se debe empatizar con él.
Primero, hay que escucharlo, concentrándose
en cada palabra y confirmándole que
comprende su malestar con frases como
"entiendo su problema" o
"comprendo lo que me quiere
decir". Luego, tratar de no hacerlos
esperar demasiado para darles una solución.
Se aconseja negociar con él con palabras
como "le recomendaría hacer esto"
o "qué opina si hacemos esto".
CONFIANZA
Para
el público indeciso -aquel que puede pasar
horas mirando una vitrina- el vendedor debe
ser lo más paciente y dedicarle el tiempo
necesario. Para convencer a esta clase de
clientes hay que ganarse su confianza. Es
necesario hablarle con seguridad y firmeza
en un tono adecuado. Aquí es clave la
capacitación del vendedor.
Por
su parte, el consumidor desconfiado
-inseguro y escéptico- necesita un trato
similar al del caso anterior. Para ganarse
la confianza se puede acudir a herramientas
como demostraciones o testimonios respecto
al producto o servicio que se ofrece.
Fuente:
Perú 21
Fecha:
14 de Mayo
2007
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