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A
los 12 años, Javier Chaparro empezó a
ayudar a su madre en la producción de
muebles. Ese oficio se volvió su pasión.
Hoy tiene un negocio exitoso y muchos
clientes.
La Expoferia de Villa El Salvador alberga
a una gran cantidad de productores,
comercializadores y diseñadores de muebles.
Allí encontramos una muestra de
sofisticados sofás y mesas de comedor que
parecen hechos por un gran diseñador de
Nueva York. Pero, en realidad, la cabeza
creativa y emprendedora detrás de esta
producción es Javier Miguel Chaparro, un
joven de 21 años.
"Comencé
a ayudar a mi mamá hace ocho años. Ella
cortaba y moldeaba muebles rústicos con dos
máquinas; vendíamos los productos en una
tienda en Atocongo que llamábamos La
Ponderosa, en honor a un pequeño pueblo de
México", recuerda Javier.
El
joven se enamoró del negocio y tomó la
posta de su madre. Una vez que la empresa
conseguió clientes fijos, despegó.
"Abrimos una tienda en Villa El
Salvador, además de tener un taller para la
producción", dice el emprendedor.
LUCHA
POR EL ÉXITO.
Lograr
que la empresa saliera adelante no fue nada
fácil. "Lo más difícil fue comenzar
sin nada de experiencia", cuenta Javier
entre sonrisas. Para tener éxito, afirma,
hay que tener una verdadera pasión por lo
que se hace y dedicarse a ser el mejor. Al
parecer, esta fórmula le ha servido.
A
este joven empresario le fascina el diseño
de interiores y la asesoría que les brinda
a sus clientes una vez que compran los
muebles. Pero las cosas no terminan ahí.
Javier tiene planes de exportar a Europa, a
Estados Unidos y a algunos países de América
Latina. Para ello, está estudiando en un
Instituto de Comercio Exterior.
Espera
que durante Fiestas Patrias sus ventas se
incrementan de sobremanera, por lo que
quiere estar bien preparado para la ocasión.
"Lo que más se vende en esta campaña
son comedores y sofás, porque la gente está
en familia", anota.
Fuente:
Peru21 – Suplemento “Pymes21”
Fecha:
02 de julio 2007
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