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Un
pequeño empresario natural de Huancavelica
ha creado el mejor centro de impresiones del
distrito. Al día recibe unos 300 clientes y
a ninguno le dice no.
Corría el año 1718 cuando el
norteamericano Benjamin Franklin -uno de los
más importantes y reconocidos emprendedores
en la historia- empezó a laborar como
aprendiz en una imprenta con tan solo 12 años
de edad.
En
La Molina, encontramos a Ebadio Soto, quien
llegó a Lima desde Huancavelica a los 10 años
de edad y comenzó a trabajar en una
imprenta desde que tenía 20 años, donde
aprendió el negocio casi a la perfección.
Con este know-how decidió poner su propia
imprenta: Molicopias.
AL
GUSTO DEL CLIENTE.
"El
secreto del negocio es muy simple: le pagaba
a los que sabían hacer cada cosa, para así
abarcar todos los rubros que implica la
imprenta, y luego expandir la empresa",
explica Soto. Al día puede recibir
alrededor de 300 clientes.
Actualmente,
Molicopias trabaja desde impresiones simples
hasta libros. También envuelve regalos.
Todos aquellos que viven en La Molina
conocen esta empresa. Cuando han tenido que
imprimir un trabajo para la universidad lo
han hecho ahí. La parroquia y los colegios
de la zona lo tienen como su principal
proveedor de volantes. Pidan lo que pidan
los clientes, Molicopias lo hace. En eso
radica su éxito. "Aquí no se le dice
que no al cliente", dice Soto.
"Nosotros
somos formales y apoyamos a los bomberos, al
serenazgo, a la policía, a la iglesia. La
idea es que la comunidad se desarrolle junto
con nuestra empresa", afirma el
empresario. Para su producción, la firma
gasta 800 millares de papel A4 al mes. La máquina
central imprime ocho millares por hora. Al
mes vende 200 mil soles.
Fuente:
PERU21 – Suplemento “Pymes21”
Fecha:
09 de julio 2007
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