|
ESTEBAN
FANTAPPIÉ, AGROINDUSTRIAS DEL SUR. Tomó la
posta del padre y ahora extrae cerca de
150.000 litros de aceite de oliva al año.
Cuando
Luis Fantappié murió, los socios que habían
fundado con él una empresa de extracción
de aceite de oliva le propusieron a su hijo
encargarse de la gerencia general. Esteban
Fantappié aceptó. Y esta decisión fue
como volver a nacer, tanto para esta empresa
tacneña como para él. Fantappié había
estudiado economía en la Universidad
Agraria y lo único que sabía de este
aceite era que le gustaba demasiado.
Pero
apenas pisó la oficina, hace 9 años, hizo
una síntesis de los volúmenes de producción
para reducir costos y mejorar las ventas.
Detectó dos amenazas grandes: el fenómeno
de El Niño (cada vez que se presentaba, la
producción de aceitunas se iba a cero) y la
falta de conocimiento del mercado.
"Antes se producía para luego buscar
el mercado, ahora primero se identifica a
los compradores para ver cuánto
producir", dice.
Por
otro lado, a pesar de que había invertido,
desde el inicio, en maquinaria especializada
de Italia para conservar las propiedades del
aceite durante la extracción, la mayor
cantidad de la producción se vendía a
granel a otras empresas de Lima y de
Colombia. Sin embargo, todavía no se había
invertido en reforzar la marca Montefiori.
"Por eso hicimos nuevos diseños de
envases y de etiquetas".
Para
asegurar la materia prima, Fantappié aumentó
la red de proveedores: ahora trabajan con más
de 1.200 agricultores y procesan al año
1.800 toneladas métricas de aceituna .
"Si no tenemos buena materia prima, no
podemos hacer buen aceite". Por eso, el
control de calidad debe comenzar desde la
selección del fruto. Aunque no tienen un
campo propio, los agricultores que trabajan
con ellos son constantemente capacitados.
"Además de un fruto sano, requerimos
separar la aceituna sobremadurada (para el
aceite virgen) de la fresca (aceite
extravirgen).
Este
estricto control de calidad ha hecho que el
aceite extravirgen gane una medalla de oro
otorgada por Los Angeles International Extra
Virgin Olive Oil Competition, en EE.UU. Y
este premio ha hecho que Fantappié piense
en exportar a EE.UU. Sin embargo, él sabe
que debe ir paso a paso.
En
el 2000, el reto más grande fue convencer
al consumidor de que el aceite de oliva era
bueno para la salud ("porque no produce
colesterol, tiene vitamina A y
antioxidantes") y que el aceite
nacional podría ser tan o más bueno que el
importado de Europa. "Aunque el consumo
de aceite ha crecido, cada vez se importa
menos: en los años 90 se importaba 500.000
litros al año, y ahora apenas 150.000
".
Entonces,
para convencer a los distribuidores
trabajaron con vendedores propios e incluso
hicieron recetarios. Luego de entrar a los
supermercados de Lima, trataron de ingresar
a las tiendas, "pero no fue una idea
feliz porque nuestro producto se vendía
pero no se podía cobrar". Luego de esa
mala decisión, reforzaron el comercio a
través de intermediarios en Lima.
"Mejor que cobren ellos por nosotros,
que estamos a 1.300 km., preferimos eso
porque todo lo bueno que nos hacía el
aceite lo perderíamos por hacer tanto hígado
para cobrar".
Ahora
exportan con regularidad a Colombia (a
granel y con su marca) y está en
conversaciones para exportar a Venezuela,
Ecuador y Bolivia. ¿Y a Chile?
"Vendimos a Chile hace tiempo, pero
luego de que firmaron el TLC con la Unión
Europea, prefirieron importar de allá".
Fantappié
calcula producir 300.000 litros de aceite
este año. Pero, si quiere continuar
creciendo, sabe que deberá adquirir un
campo propio para aumentar la producción de
aceituna. "Además, debemos seguir
invirtiendo en control de calidad y tecnología".
MIS CLAVES
-
Mantener
un stock. Cuando tu fábrica
está a 1.300 km. de tu cliente
principal (Lima), debes tener un almacén
cerca de él. Sobre todo si provees a
supermercados que generan órdenes de
compra todos los días.
-
Tecnología
en control de calidad. Tengo un
ingeniero alimentario al mando de los
ejes más importantes: producción,
control de calidad y envasado.
-
Diversificar.
También hemos desarrollado versiones
con ajo, orégano y romero. Aunque se
vendan menos, esto ayuda a reforzar la
marca y a tener mayor exhibición del
producto.
Por
Vanessa Antúnez de la Vega
Fuente:
EL COMERCIO – Suplemento “Mi
Negocio"
Fecha:
13 de enero 2008
|