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OPINIÓN.
Una
buena atención al cliente no depende del
tamaño ni de la trayectoria de la empresa.
Sépalo si aun es pequeño. El sábado 15 de
marzo estaba en el Aeropuerto Internacional
de Miami esperando abordar un avión de
American Airlines. Salía a las 5:20 p.m.
hacia Lima. Por problemas con el sistema de
combustible, el vuelo se canceló pasadas
las 10 de la noche. Así que pospusieron mi
salida de Miami para el lunes a las 11:55
p.m. (dos días después) y enviaron a los
pasajeros a un hotel en donde no existía
convenio con la aerolínea. Debí pagar por
la habitación. Me sentí engañado. Al
reclamar el día siguiente me dijeron que no
podían devolverme nada, a cambio me
entregaron un vale que me serviría para
futuras compras de pasajes.
La
ventaja de una pequeña empresa es que si
usted no está contento con el servicio podrá
quejarse hasta con el dueño. Pero cuando se
trata con una empresa enorme solo llegará a
tratar con empleados que no asumen
responsabilidades. "Es lo que
hay", recuerdo que decían los de
American Airlines esa noche en la que cundía
el desorden. Recuerdo a una mujer llorando
por no poder salir de una ciudad que
desconocía. Cuando las empresas no escuchan
pierden la confianza de sus clientes, como
del que escribe estas líneas.
Por
Julio Escalante Rojas
Fuente:
EL COMERCIO – Suplemento “Mi
Negocio"
Fecha:
30 de marzo 2008
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